El marco de los acontecimientos
Microcentro porteño, la memorable noche que Boca, paradójicamente, perdiendo el partido con Tigre, ganó el Campeonato.
Un hecho premonitorio
Algo sucedió camino a la Capital por la gran ruta del Norte. Sobre la baja pared que divide las manos de la Panamericana, vi lo que me pareció una camiseta con los colores de Tigre, que al paso de mi vehículo se desprendió agitada por el viento, cayendo al pavimento para ser pisoteado por los automóviles que se dirigían hacia el Sur.
Causa y efecto
Y también esa noche se frustró el planeado encuentro con Aldana de Maipú 6XX 2do. X, elegida para personificar a la secretaria del gerente en mi imaginaria venganza contra el insensible sátrapa (en continuidad con la historia iniciada en mi XP anterior).
Un suceso, entre patético y cómico, que relataré más adelante, me impidió llegar al PV antes que Aldana terminara su turno y se marchara a casita. Esto determinó que, perdido por perdido, cayera en Esmeralda VIP y entre los hospitalarios muslos de Ada.
La confabulación del Universo
Parafraseando a Paulo Coelho: cuando realmente deseamos algo, el Universo entero se confabula para que todos nuestros mejores planes… se vayan al carajo.
Por alguna extraña conjunción de los astros, las llaves de mi auto terminaron dentro de las apestosas zapatillas Nike Shox que uso para correr. La cuestión es que este acontecimiento anodino determinó que encontrara dichas llaves luego de una breve búsqueda… de 2 horas y que no llegase a tiempo para consumar mi venganza en el culo de la “secretaria”.
Deliciosas criaturas perfumadas, quiero el beso de sus boquitas pintadas
Cuando llego a Esmeralda VIP, mediante una breve presentación me muestran a estas frágiles muñecas del olvido y del placer: Pilar, Maria Fernanda, Claudia, Vanina y Ada. Había 2 chicas más, rubias ambas, Sol una, la otra no me acuerdo, que estaban ocupadas.
Una vez finalizado desfile averiguo con la recepcionista quiénes de las recién presentadas niñas reciben visitas por la puertita de atrás. Tal como lo sospeché desde un principio, y como dice la Ley de Murphy aplicada a la disponibilidad anal prostibularia: la escort que menos te guste será la que entregue el OGT.
Me resigno a dejar el acceso carnal contra natura para otra ocasión y elijo a quien en mi opinión es la más bonita de todas, Ada.
Todo parecido con la realidad es mera coincidencia
La susodicha me dice en el intergarching que publica sus fotos en el sitio del PV. Un par de horas después y ya de regreso a mi refugio, entré a la red para verlas.
Definitivamente no es la de las fotos. Es desconcertante, pero debe ser uno de los pocos casos en que la sustitución perjudica a la supuesta beneficiaria.
O el fotógrafo es un zoquete o hay alguna otra razón para esta falsificación. Conjeturo que tal vez se deba al temor de ser reconocida. De todos modos, la Ada real, supera en atractivo y por mucho más, a la de las fotos.
Relato de la eXPeriencia. Porque de carne somos…
... le dijo un cubito Knorr Suiza a su vecino, que no dijo ni mu porque era de verdura.
Ada, la elegida es una linda mina, digna exponente de la corriente inmigratoria itálica-española que recaló en estas latitudes. En su blanco perfil se adivina la soberbia del patricio romano, en su sangre bulle la energía bárbara del vándalo, y en su pelo, negrísimo, respira, voluptuosa y meridional una noche cualquiera de las mil y una que le hizo pasar el Sultán Shahariyar a Scherezade.
-Tenés nombre? -preguntó ella
-Si -contesté yo.
-Entonces decímelo.
-Lo.
-Nah, estúpido.
-Perdón, nah estúpido.
Como esta conversación no llevaba a ningún lado, decidimos ir a los bifes.
Ella se puso a la altura de las circunstancias, pero, como la circunstancia estaba algo fláccida, con unas hábiles manipulaciones Ada revivió a la materia inerte.
Luego pintó un Petinato con, convengamos que no fue nada del otro mundo, sólo pasable.
Después comenzó el show ecuestre. Lady Godiva cabalgando por las calles de Coventry usando su cabellera como único atuendo, no pudo ser más sensual que Ada montándome empalada hasta las pelotas, las mías, que hacían de tope para no entrarle más profundo en sus tripitas candentes. Horno candente donde yo, panadero, introducía sin cesar palada tras palada de masa. Masa y masa, masa y masa.
Mientras yo estaba en esas ensoñaciones, Ada hacía lo suyo, se movía de arriba abajo, de adelante hacia atrás, o circularmente, prendida con su estrecha argollita a mi pija, usándola como eje para sus movimientos sexys cada vez más rítmicos.
A esta altura la cama era escenario de un terremoto grado 6 de la escala de Richter cuyo epicentro estaba localizado en la concha de la Ada.
En eso chocaron las constelaciones, la cama, el cuarto, el horno y la pala del panadero se fundieron en plasma de nucleones. Ada se quedó extática e inmóvil como la estatua de una diosa antigua de cuyos pechos me prendí mientras caía fulminado por un rayo. El relámpago me recorrió la columna para estallar como una supernova en mi cerebro reventándolo.
No se si se entendió que tuve un orgasmo, pero por las dudas lo aclaro. Por lo general trato de demorar el primero, a mi edad, tenemos que estirar y aprovechar al máximo los escasos recursos y hacer del amor una actividad sustentable.
Pero para sustento está la maravilla celeste.
-Al que quiera celeste que le cueste -había dicho mi farmacéutica preferida mientras me facturaba. La celestial pildorita hizo su efecto y en efecto, recuperado de estampida de bisontes que me pasó por encima, me prendí como garrapata a las potentes ancas de la yegua blanca.
Entonces le vi el tatoo. Un nombre de mujer tatuado ahí donde la espalda cambia de nombre, resguarda, como un sello o un sortilegio, la entrada al infierno mas deseado (o sea que quede claro, no entrega el OGT).
La visión de esa cola con forma de durazno (sangrando diría el Flaco Spinetta), o de sensuales curvas de guitarra criolla (remito al Infierno Musical de El Bosco, aunque ahí sólo hay un laud, pero no importa) convidaba a un último malambo.
El paisano arrodillado se postró tras el altar vivo y cuadrúpedo, para dejar una última ofrenda. Otra vez el panadero con su pala, masa y masa, y la noble materia maleable convertida, al calor del hogar, en baguet, o mejor dicho en pan lactal, porque luego vino el torrente deletéreo, que arrasó toda imagen y me dejó exánime, fláccido y relajado.
Me tendí de bruces y ella me masajeó espalda y hombros con unas manos tan calientes como antes había sentido sus tripitas mientras hablábamos de inocencias y bueyes perdidos. De tan bueno el masaje, temí quedarme dormido como un bebé, me levanté para darme una ducha. En este PV todas las habitaciones tienen ducha, bidet e inodoro, jabón líquido y toallas.
No relojeó en ningún momento, capaz porque no usa reloj. Ya tenía ganas de higienizarme para irme a la concha de la lora, pero me seguía charlando. Nadie golpeó la puerta para avisar sobre la finalización del turno. La magia del fútbol aliada con la de la televisión, quizás, mantuvo a todo el mundo atado a la caja boba.
Cuadro resumen
Link: Enlace a Esmeralda VIP
El vil metal: 30 min.$150 convencional
Pago previo: Si, a la recepcionista.
Petinato: Con, pasable
OGT: No entrega.
Garching: Es su fuerte, mucha garra y actitud. Quizá demasiada energía, no apta para cardíacos ni novieros.
Alegre, multitudinario y final
Ya estoy en la calle y el festejo boquense llega a su clímax. El malón auriazul asedia el centro porteño. Las banderas, el bullicio de las bocinas y los cánticos, las luces deslumbrantes y el humo de las bengalas dan un marco irreal a las negras figuras que danzan a contraluz. La multitud está borracha de un cóctel que mezcla partes iguales de alegría y enconado revanchismo. Y Buenos Aires está siendo convertida, por la mayor de sus tribus urbanas, en el lugar de un rito celebracional presidido por el Gran Tótem Fálico de los argentinos, el Obelisco.
martes, 30 de diciembre de 2008
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario