lunes, 30 de noviembre de 2009
The song remains the same
La vieja magia continúa intacta. Me escuché diciendo, inconscientemente:—The song remains the same.
El viejo y frágil juego de sutiles máscaras. El ancestral arte de la perfecta impostura. Después de todo, nena, esto no es amor, ni pasión, tan solo calentura.
El diablo en forma de lujuria y codicia, deja ver su cola escurriéndose tras bambalinas.
Comienza la obra. El mil veces representado guión, la protagonista principal y su partenaire de turno. La coreografía pone en marcha los mecanismos de los cuerpos. Aunque los diálogos (superfluos) suenen torpes y gastados de tan repetidos, los sabios cuerpos se mueven como movidos por un invisible y omnisciente titiritero.
Le dejo el gift sobre la mesita de luz. Mientras tanto, ella manipula los controles para que la luz se vuelva rojiza, tenue y pastel.
Abro la boca para decirle que la encuentro tan bella como en nuestro primer encuentro. No encuentro las palabras adecuadas. Ella aplica entonces su índice contra mi boca, sellando mis palabras con el signo universal del silencio.
No hablés. Don't speak. Toda la acción transcurre como en una escena de cine mudo. Don't speak, como el tema de
No Doubt. Y entonces Don't speak que a falta de otros sonidos comienza a resonar en mi cabeza. Ella se transforma en Gwen Stefani.
Y tomando con su índice y pulgar el micrófono, que extrañamente se parece a un pene, a mi pene, comienza una húmeda interpretación. Imita los tiernos e infantiles mohines de Gwen. Me mira con los ojos oscuros de Gwuen, entrecerrando los párpados como midiendo la magnitud de mi culpa.
domingo, 8 de noviembre de 2009
Milena de Gemidos
Esta chica salió en novedades de Gemidos el viernes 6 de noviembre.
Cuando uno ve cosas así se pregunta:
¿Qué les pasa a estas chicas?

jueves, 29 de octubre de 2009
Cómo nos ven afuera - "El alcalde defiende el puticlub"
Este pequeño artículo fue publicado en Clarín el sábado 24 de octubre. Tal vez no por el tono, ni por el estilo, sino por el clima desopilante e inverosímil que genera, me hizo recordar a los relatos de García Márquez. Tratamos de echar nuestra realidad cotidiana por la ventana, realidad cada vez más cercana al resto de la latinoamérica del caudillaje y la barbarie de postal, y se nos mete Macondo por la ventana.
Cómo nos ven
El alcalde defiende el puticlub
El puticlub Good Night acoge a muchos camioneros que transitan por la carretera 5 de Argentina (tomen en cuenta que este artículo se publicó en "El Mundo" de Madrid) justo antes de que atraviesen un extenso llano desértico de La Pampa. Pero los dueños de este antro tuvieron mala suerte y una joven se zafó días atrás de allí. Tras huir a su provincia natal, denunció que en Good Night era sometida a un regimen de virtual esclavitud. Esta denuncia de la chica conincidió con la sanción de una ley provincial que obliga al cierre de todos los clubes de alterne. Aunque en Lonquimay, el pueblo de Good Night, el alcalde Luis Rogers se ha puesto firme y proclamó que por allí la cruzada moralizadora "no pasará." Roger no ahorra imaginación en su defensa: "Es un lugar de contención espiritual, de satisfacción y alegría."
domingo, 25 de octubre de 2009
La Cautiva de Diego Haboba
La Revista Ñ del sábado 24 de octubre, lanzó una edición especial dedicada a la Belleza Humana. En ese contexto, el cuerpo humano, objetivizado como un elemento más, resulta funcional a la estética y al diseño.
Diego Haboba quizá pinta a una trabajadora; es un desnudo de mujer joven, con rasgos faciales que creemos reconocer como inequívocamente locales, en una pose del manierismo prostibulario, o porno-soft, que no parece tributario de ningún canon de belleza renacentista, ni aun neoclásica, sino más bien al tipo de belleza multifuncional propia del escenario mediático o de la farándula, incitante según la coreografía típica de ese mercado.
Singularmente, Haboba titula a su cuadro La Cautiva, e invita a pensar por qué la referencia a esa otra Venus caída, manoseada, transfigurada, de la gauchesca, se le antoja como título para esta nueva Venus suburbana, hipotética variante de la Venus criolla de Centurión.
¿De qué ve cautiva Diego Haboba a su modelo? ¿Es la suya una preocupación meramente contenidista, o bien una manera de volver a recordarnos que toda belleza se hallará siempre inexorablemente cautiva en la cárcel de la forma y que será esencialmente irrepresentable?
jueves, 22 de octubre de 2009
Meli de Maipu 6xx 2do. "X"
Como últimamente mi inspiración está un poco errática, recurriré al viejo truco del material de archivo para mantener activo mi blog. El siguiente es un post que publiqué en diciembre del año pasado en Foro Escorts.
A veces el destino o el azar hacen que una búsqueda accidentada derive en el hallazgo, afortunado y fortuito, del tesoro que andamos buscando.
Luego de una semana fatalmente signada por la violenta baja del Dow Jones de mi autoestima. (Las causas: El crack de haber sido vituperado injustamente por el gerente, la escasa demanda de mis accionesentre secretarias y cadetas de mi departamento, y el default de mi imagen, ), resolví tomar contramedidas inmediatas tendientes a paliar la situation.
Revolví mi numerosa e inútil biblioteca de libros de autoayuda, releí “Chocolate caliente para el alma”, hurgué en viejos ejemplares del Reader’s Digest, en busca de palbras consuelo, sosiego e inspiración, y nada ... De modo que resolví encomendar mis penas al Señor y echarme un polvo como Dios manda, para sacarme la mala leche de encima, mejor dicho, de adentro (de mis testículos).
Busqué en diferentes sitios de internet a la escort que más se pareciera a la gélida y orgullosa secretaria de mi gerente, esa turrita que se ganó su último aumento de sueldo haciendo horas extras en el archivo soplando el polvo acumulado en viejos biblioratos (este párrafo deberá ser interpretado por los buenos entendedores como una metáfora).
Encontré a una que se asemejaba apropiadamente. Llamé al número indicado (4394-27XX), me atiendió una voz correcta y atenta que me explicó que la susodicha estaba ausente por un problema “femenino” y que se reincorporaría próximamente. Esto frustraba mi intento de venganza figurada en la persona más cercana al hdp de mi jefe, pero; el bichito de la curiosidad ya estaba instalado y me dirigí a conocer al plantel del PV.
El departamento está ubicado en Maipú 6xx, en un 2do. piso. El edificio es de mediopelo y muy pequeño, pero discreto, no hay portero ni vecinos (ni vigilancia) y me abrieron de inmediato (evitándome el calvario de la espera, que conlleva el riesgo de que algún conocido/a me sorprenda en actitud sospechosa).
El ascensor me deja en un pasillo estrecho, en cuyo extremo advierto una cámara de vigilancia debajo de un reflector. Ya en el diminuto departamento, una gordita simpática, (a la que no trataremos de 840, ya que seguramente es sólo una pobre empleada), me presenta a tres lindas criaturitas representativas de estas pampas: Laura, Meli y Cielo. Quienes se apersonaron en ese orden. Sonrientes, de buena gana y muy agradables las tres.
Laura: lejana asemejanza a fotos de Anne Hathaway para la campaña de Lancome, unos 1.65 m de estatura, cabello y ojos oscuros, bien formadita. Cielo, una morochita menuda (1.55 m), compacta y vivaz. Y, alterando el orden real, dejo para el final a Meli, la más alta de las tres, tez blanca, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro recogido en briosa cola de caballo, que le tensa su brillante cabellera hacia atrás, dejando translucir un bien formado cráneo y descubriendo su bello rostro, donde resaltan labios carnosos y prometedores. Siempre sentí una debilidad rayana en el fetichismo por las colas de caballo, más aún cuando desnudan el contorno suave de un par de hombros o porque por contraste, acentúan las formas del traste femenino y por asociación figurativa con las ancas de las potrancas.
Lo cierto es que dejando de lado el palabrerío, que es siempre falaz, y expresándonos en nuestra lengua cotidiana: estaba pa’ partirla al medio. Como debe resultar obvio, la elegí a ella. Sorry no hay link porque por ahora no publica.
Como venía derecho de la ducha de mi casa, fuimos raudos a los hechos. Me quedé en calzoncillos mientras ella fue a higienizarse los bajos. Antes que regresara a la habitación, el amigo, palpitando ya el encuentro, se había despertado del todo (gracias a la pildorita celeste estoy hecho un mozalbete). Se arrodilló a mi lado y comenzamos a acariciarnos mutuamente. Su piel es suave como la de una bebé. A esta altura, mi bragueta era la imagen patente de alguna de las carpas de Plaza Congreso. Meli me empujó suavemente hacia atrás y cuando quedé tendido boca arriba, suavemente me sacó el slip. Misteriosamente su ropa interior había desaparecido sin que yo me diera cuenta.
Toda ella es firme y dá la impresión de ser muy joven. Sus pechos, no son grandes, sin embargo, son como me gustan, abarcables, firmes y de una suavidad que invita a la caricia y al lambeteo. Tomó con su boca la cabeza de mi pene, suavemete, como una leona tomaría a su cachorro, y sin utilizar las manos comenzó un pete sin, que me dejó dando vueltas la cabeza. En un momento, me miró sonriendo traviesamente y me dijo: – ¡Hum...qué rico! – le pegó un lenguetazo, para luego seguir peteando mientras me miraba con sus ojitos casi inocentes.
Casi me hace acabar, se dió cuenta, se detuvo y hábilmente me encapuchó, y acucliyándose sobre mí introdujo mi pene en su húmeda vagina, mientras me decía: – Ay ... Ahora te tengo todo adentro mío.– La yegua, transformada en Amazona, comenzó a cabalgarme, echando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Primero suave, luego en paulatino crescendo hasta alcanzar las alturas del frenesí.
Mis manos, que se habían multiplicado en su afán de acariciar/tocar/palpar cada parte de su humanidad, apretaban sus pechos, pellizcaban sus pezones rozados, tomaban sus nalgas, apretaban sus muslos, rozaban su pancita, sin dar tregua a mis ganas de abarcarla toda, distrayendo un poco mis ganas de estallar, a fin de postergar todo lo posible ese momento de éxtasis, que precede al orgasmo. Por suerte, cuando comenzaba a temer que ya no podría aguantar más, ella se cansó y me propuso cambiar de posición.
Como buen lobo estepario, mi pose favorita es la del perrito. Puse a mi gatita en cuatro y la acometí por atrás. Ojo, no por el ojito, sino por la almejita. Le dí con ganas, hasta que comenzó a faltarme el aire y me flaquearon los cuádriceps. A pesar de la ayuda de la pildorita celeste, el guacho se bajó del colectivo sin pagar el boleto y antes de terminar el recorrido. Meli me dijo poniendo cara de acongojada y haciendo pucheritos: – Justo ahora ... que casi me hacías acabar ... No vale... – Resignada me sacó el forro y comenzó un dedicado trabajito de puñeta, lengua y pete, concentrándose en el sector más sensible del glande. Su arte minucioso hizo efecto, y de inmediato comenzó a invadirme un placer insoportable, tuve que contener mis ganas de retorcerme de lujuria como una cucaracha panza arriba. Hasta que por fin terminó la dulce tortura, con la ansiada liberación, que fue en su boca, del magma blanco que se desparramó ardiente, bajando por los flancos de mi volcán en erupción, empapando el negro bosque de las topológicas adyacencias de mi monte de Venus.
Buscando en el galpón de mis recuerdos, recordé a una tal Charlotte del site Tacos Altos. Cuando regresé a mi cubil, la busqué y en efecto, Charlotte-Meli, Meli-Charlotte. Mas abajo está su foto. La comparacion con el especimen original denota escaso nivel de photoshop. El ángulo de las tomas y el pelo en cascada sobre los hombros cubren señas particulares que le identificarían fehacientemente y que no divulgaré.
Luego de una semana fatalmente signada por la violenta baja del Dow Jones de mi autoestima. (Las causas: El crack de haber sido vituperado injustamente por el gerente, la escasa demanda de mis acciones
Revolví mi numerosa e inútil biblioteca de libros de autoayuda, releí “Chocolate caliente para el alma”, hurgué en viejos ejemplares del Reader’s Digest, en busca de palbras consuelo, sosiego e inspiración, y nada ... De modo que resolví encomendar mis penas al Señor y echarme un polvo como Dios manda, para sacarme la mala leche de encima, mejor dicho, de adentro (de mis testículos).
Busqué en diferentes sitios de internet a la escort que más se pareciera a la gélida y orgullosa secretaria de mi gerente, esa turrita que se ganó su último aumento de sueldo haciendo horas extras en el archivo soplando el polvo acumulado en viejos biblioratos (este párrafo deberá ser interpretado por los buenos entendedores como una metáfora).
Encontré a una que se asemejaba apropiadamente. Llamé al número indicado (4394-27XX), me atiendió una voz correcta y atenta que me explicó que la susodicha estaba ausente por un problema “femenino” y que se reincorporaría próximamente. Esto frustraba mi intento de venganza figurada en la persona más cercana al hdp de mi jefe, pero; el bichito de la curiosidad ya estaba instalado y me dirigí a conocer al plantel del PV.
El departamento está ubicado en Maipú 6xx, en un 2do. piso. El edificio es de mediopelo y muy pequeño, pero discreto, no hay portero ni vecinos (ni vigilancia) y me abrieron de inmediato (evitándome el calvario de la espera, que conlleva el riesgo de que algún conocido/a me sorprenda en actitud sospechosa).
El ascensor me deja en un pasillo estrecho, en cuyo extremo advierto una cámara de vigilancia debajo de un reflector. Ya en el diminuto departamento, una gordita simpática, (a la que no trataremos de 840, ya que seguramente es sólo una pobre empleada), me presenta a tres lindas criaturitas representativas de estas pampas: Laura, Meli y Cielo. Quienes se apersonaron en ese orden. Sonrientes, de buena gana y muy agradables las tres.
Laura: lejana asemejanza a fotos de Anne Hathaway para la campaña de Lancome, unos 1.65 m de estatura, cabello y ojos oscuros, bien formadita. Cielo, una morochita menuda (1.55 m), compacta y vivaz. Y, alterando el orden real, dejo para el final a Meli, la más alta de las tres, tez blanca, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro recogido en briosa cola de caballo, que le tensa su brillante cabellera hacia atrás, dejando translucir un bien formado cráneo y descubriendo su bello rostro, donde resaltan labios carnosos y prometedores. Siempre sentí una debilidad rayana en el fetichismo por las colas de caballo, más aún cuando desnudan el contorno suave de un par de hombros o porque por contraste, acentúan las formas del traste femenino y por asociación figurativa con las ancas de las potrancas.
Lo cierto es que dejando de lado el palabrerío, que es siempre falaz, y expresándonos en nuestra lengua cotidiana: estaba pa’ partirla al medio. Como debe resultar obvio, la elegí a ella. Sorry no hay link porque por ahora no publica.
Como venía derecho de la ducha de mi casa, fuimos raudos a los hechos. Me quedé en calzoncillos mientras ella fue a higienizarse los bajos. Antes que regresara a la habitación, el amigo, palpitando ya el encuentro, se había despertado del todo (gracias a la pildorita celeste estoy hecho un mozalbete). Se arrodilló a mi lado y comenzamos a acariciarnos mutuamente. Su piel es suave como la de una bebé. A esta altura, mi bragueta era la imagen patente de alguna de las carpas de Plaza Congreso. Meli me empujó suavemente hacia atrás y cuando quedé tendido boca arriba, suavemente me sacó el slip. Misteriosamente su ropa interior había desaparecido sin que yo me diera cuenta.
Toda ella es firme y dá la impresión de ser muy joven. Sus pechos, no son grandes, sin embargo, son como me gustan, abarcables, firmes y de una suavidad que invita a la caricia y al lambeteo. Tomó con su boca la cabeza de mi pene, suavemete, como una leona tomaría a su cachorro, y sin utilizar las manos comenzó un pete sin, que me dejó dando vueltas la cabeza. En un momento, me miró sonriendo traviesamente y me dijo: – ¡Hum...qué rico! – le pegó un lenguetazo, para luego seguir peteando mientras me miraba con sus ojitos casi inocentes.
Casi me hace acabar, se dió cuenta, se detuvo y hábilmente me encapuchó, y acucliyándose sobre mí introdujo mi pene en su húmeda vagina, mientras me decía: – Ay ... Ahora te tengo todo adentro mío.– La yegua, transformada en Amazona, comenzó a cabalgarme, echando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Primero suave, luego en paulatino crescendo hasta alcanzar las alturas del frenesí.
Mis manos, que se habían multiplicado en su afán de acariciar/tocar/palpar cada parte de su humanidad, apretaban sus pechos, pellizcaban sus pezones rozados, tomaban sus nalgas, apretaban sus muslos, rozaban su pancita, sin dar tregua a mis ganas de abarcarla toda, distrayendo un poco mis ganas de estallar, a fin de postergar todo lo posible ese momento de éxtasis, que precede al orgasmo. Por suerte, cuando comenzaba a temer que ya no podría aguantar más, ella se cansó y me propuso cambiar de posición.
Como buen lobo estepario, mi pose favorita es la del perrito. Puse a mi gatita en cuatro y la acometí por atrás. Ojo, no por el ojito, sino por la almejita. Le dí con ganas, hasta que comenzó a faltarme el aire y me flaquearon los cuádriceps. A pesar de la ayuda de la pildorita celeste, el guacho se bajó del colectivo sin pagar el boleto y antes de terminar el recorrido. Meli me dijo poniendo cara de acongojada y haciendo pucheritos: – Justo ahora ... que casi me hacías acabar ... No vale... – Resignada me sacó el forro y comenzó un dedicado trabajito de puñeta, lengua y pete, concentrándose en el sector más sensible del glande. Su arte minucioso hizo efecto, y de inmediato comenzó a invadirme un placer insoportable, tuve que contener mis ganas de retorcerme de lujuria como una cucaracha panza arriba. Hasta que por fin terminó la dulce tortura, con la ansiada liberación, que fue en su boca, del magma blanco que se desparramó ardiente, bajando por los flancos de mi volcán en erupción, empapando el negro bosque de las topológicas adyacencias de mi monte de Venus.
Buscando en el galpón de mis recuerdos, recordé a una tal Charlotte del site Tacos Altos. Cuando regresé a mi cubil, la busqué y en efecto, Charlotte-Meli, Meli-Charlotte. Mas abajo está su foto. La comparacion con el especimen original denota escaso nivel de photoshop. El ángulo de las tomas y el pelo en cascada sobre los hombros cubren señas particulares que le identificarían fehacientemente y que no divulgaré.
Va la tablita, aunque insisto, no soy partidario de las mismas: las calificaciones son absolutamente subjetivas y lo que para algunos es el sueño del pibe hecho realidad, para otros puede ser la bruja Cachavacha.Tabla
Edad aparente: 21 años
Cara: 8
Tits: 7
Cola: 8
Onda: 9.- Onda amante bebota de barrio, simpática, tranqui y complaciente. En la charla final sólo faltó el mate con bizcochitos de grasa y música de Arjona.
PTinato: 9 (sin y hasta el fin, pero esto último depende de la tarifa)
Garching: 8 (lo disfruta, o por lo menos lo actúa bastante bien, a mí por lo menos me convenció)
OGT: Entrega (según la tarifa. Esta vez me abstuve)
Besos: No lo intenté. Creo que sí, si pega onda.
Tarifa: desde $100/30min. convencional hasta $200/1hr. completo
Reincidencia: Con Meli, tal vez, remotamente. Con este PV, sí. La próxima será con el clon de la secretaria y a ésta, sin falta, la tengo agendada pa’ OGTearla a full.
Baño: 0.- Reprobado (El que está disponible para los clientes es sólo un bañito auxiliar sin ducha y sin bidet. El inodoro tiene un accesorio o washlette que es un cañito que sale de un costado y hace las veces de bidet. Saquen señores foreros sus conclusiones. Aunque pulcro y con jabón líquido y rollos de papel de cocina, yo no me banco sin higienizarme hasta llegar a mi casa, de modo que me fuí hasta el club para pegarme una ducha.).
Higiene general y otros: El depto. es chico, pero limpio. La habitación que me tocó da a la calle. Tiene aire acondicionado. Las sábanas y todo lo demás: impecable. Sobre la mesita de luz hay un bol con profilácticos y un rollo de los de cocina. No sé de cuántas habitaciones dispone el depto. pero estimo que a lo sumo una más. El pequeño living o espacio que conecta las diferentes zonas está cubierto con una cortina improvisada para evitar el cruce de los clientes y asegurar un mínimo de privacidad.
martes, 15 de septiembre de 2009
Ir de putas o gatear ¿es ser infiel?
Uno a veces, al borde quizás de la esquizofrenia, se abandona a las abstrayentes aguas de la escritura automática, y resultan cosas como ésta, tan extrañas a mi memoria como que no la recordaba en absoluto, y que conservo aquí como registro de este tipo de veleidades de la mente:
(Publicada originalmente en Encuestas de Foro Escorts)
Sí y no.
Los hombres siempre consideraremos que NO es una infidelidad, ya que el vínculo con la puta, empieza y termina en el reducido ámbito de la cama y la relación profesional. Para eso le pagamos.
Sin embargo, la pareja siempre está compuesta por 2 personas, aclaración que, si bien es una perogrullada, es 100% válida si nos ponemos a leer las respuestas de muchos de los cumpas foreros.
Obviamente, mujeres y hombres, pensamos muy diferente, y es una bendición que sea así, de no ser así la vida sería muy monótona.
La mujer siempre va a considerar que una canita al aire, por mas que sea con una atorranta, es una infidelidad. Para el hombre es sólo una descarga de semen, ganas acumuladas y stress. A pegarse una ducha y olvidate man que al otro día tenés que seguir yugando.
Pero Ustedes, se han puesto a pensar si aceptarían el hecho de que nuestra bruja se tire a un pendejo sin plata, ni instrucción y de bajo nivel social, obviamente una relación sin futuro, sólo porque le agarraron ganas de pegarse un revolcón y para probar carne joven para volver a sentirse con 30 años menos?
Aplicando nuestro viejo punto de vista machista NO sería infidelidad. O SI?
Sin embargo, la respuesta es SI.
Dada la característica interioridad de la mujer, y el instinto territorial del macho, una intrusión, en este caso en las carnes de nuestra bruja, es una flagrante invasión a nuestros territorios por parte del enemigo y para colmo con la complicidad conciente (infidelidad) de nuestra mujer. Para agravar la cosa, siendo el hombre el proveedor tradicional del hogar, si esa simiente prendiera en el vientre adúltero, sería como tener instalado un invasor en su propio hogar o territorio, al que le debería proveer de sustento como si fuese su vasallo.
Creo que por esa razón, desde la antiguedad se juzga en forma tan severa a las mujeres adúlteras, recuerden que en algunas culturas se las lapidaba hasta morir. La ley fue en este punto muy despareja y discriminatoria, pero tiene sus causas en el tipo se sociedad y organización social en que se dieron.
En estos tiempos post-modernos, ¿la moralidad de la pareja ha evolucionado conforme al nuevo rol de la mujer dentro de la socieda? ¿la fidelidad de la pareja es fundamental para mantener un tejido social estable? ¿cómo influye que haya tantas familias monoparentales mantenidas por mujeres? ¿es necesaria la construcción de nuevos valores?
Es un tiempo de cambio y de caos, qué verdura terminará saliendo de todo esto nadie lo sabe.
A todo esto, ¿vale la pena seguir hablando de fidelidad e infidelidad?
Los hombres siempre consideraremos que NO es una infidelidad, ya que el vínculo con la puta, empieza y termina en el reducido ámbito de la cama y la relación profesional. Para eso le pagamos.
Sin embargo, la pareja siempre está compuesta por 2 personas, aclaración que, si bien es una perogrullada, es 100% válida si nos ponemos a leer las respuestas de muchos de los cumpas foreros.
Obviamente, mujeres y hombres, pensamos muy diferente, y es una bendición que sea así, de no ser así la vida sería muy monótona.
La mujer siempre va a considerar que una canita al aire, por mas que sea con una atorranta, es una infidelidad. Para el hombre es sólo una descarga de semen, ganas acumuladas y stress. A pegarse una ducha y olvidate man que al otro día tenés que seguir yugando.
Pero Ustedes, se han puesto a pensar si aceptarían el hecho de que nuestra bruja se tire a un pendejo sin plata, ni instrucción y de bajo nivel social, obviamente una relación sin futuro, sólo porque le agarraron ganas de pegarse un revolcón y para probar carne joven para volver a sentirse con 30 años menos?
Aplicando nuestro viejo punto de vista machista NO sería infidelidad. O SI?
Sin embargo, la respuesta es SI.
Dada la característica interioridad de la mujer, y el instinto territorial del macho, una intrusión, en este caso en las carnes de nuestra bruja, es una flagrante invasión a nuestros territorios por parte del enemigo y para colmo con la complicidad conciente (infidelidad) de nuestra mujer. Para agravar la cosa, siendo el hombre el proveedor tradicional del hogar, si esa simiente prendiera en el vientre adúltero, sería como tener instalado un invasor en su propio hogar o territorio, al que le debería proveer de sustento como si fuese su vasallo.
Creo que por esa razón, desde la antiguedad se juzga en forma tan severa a las mujeres adúlteras, recuerden que en algunas culturas se las lapidaba hasta morir. La ley fue en este punto muy despareja y discriminatoria, pero tiene sus causas en el tipo se sociedad y organización social en que se dieron.
En estos tiempos post-modernos, ¿la moralidad de la pareja ha evolucionado conforme al nuevo rol de la mujer dentro de la socieda? ¿la fidelidad de la pareja es fundamental para mantener un tejido social estable? ¿cómo influye que haya tantas familias monoparentales mantenidas por mujeres? ¿es necesaria la construcción de nuevos valores?
Es un tiempo de cambio y de caos, qué verdura terminará saliendo de todo esto nadie lo sabe.
A todo esto, ¿vale la pena seguir hablando de fidelidad e infidelidad?
miércoles, 19 de agosto de 2009
Putas de Novela - Kali decapitada de Marguerite Yourcenar

En realidad no es una novela si no un cuento, que forma parte del excelente volumen "Cuentos Orientales", cuya primera edición data del año 1938.
Allí, Yourcenar, abrevando de la inagotable tradición hindú, toma uno de los tantos mitos de la diosa Kali, quien otrora fuera "nenúfar de la perfección, se sentaba en el cielo de Indra como en el interior de un zafiro; los diamantes de la mañana brillaban en su mirada y el universo se contraía o dilataba según los latidos de su corazón."
"Pero Kali, perfecta como una flor, ignoraba su perfección y, pura como el día, no conocía su pureza".
Unos dioses celosos le tienden una celada. Kali, decapitada por un rayo, rueda por el Abismo de los Genios, hasta el fondo fangoso del Infierno. Pero, el climax del odio es efímero, y los Inmortales arrependidos de su delito, se allanan hasta el Infierno y tratan de recomponer su error, con tanta torpeza que confunden los cuerpos y la cabeza de Kali es implantada sobre el tronco de una prostituta.
Es así que el bellísimo rostro de la inmaculada diosa, es arrastrado por el mundo, por el cuerpo de la prostituta, que; anhelante de nostalgia por su pasado de depravación, no deja muñeco con cabeza, en un incesante derrotero que no esquiva ninguno de los más abyectos pecados que la humanidad haya podido inventar.
Los ojos de Kali no cesan de llorar por el sufrimiento moral y la vergüenza que le inflinge un cuerpo que le es ajeno y al que no puede controlar.
Al leer este cuento, me vino a la memoria otro personaje putativo, el de Alejandra Vidal Olmos, la anti-heroína de "Sobre Héroes y Tumbas", al que me referiré en otro thread, y en quien confluyen también los elementos opuestos que conforman el eterno femenino: ángel y demonio, santa y puta. Como Kali, Alejandra es arrastrada, por la decadencia de su familia, perteneciente a la más rancia aristocracia rural, en un desbarrancarse desde las cumbres de la sociedad porteña hasta el más profundo abismo moral, que coincide con su caída material.
El mito de la diosa caída, permite proyectar una multiplicidad de símbolos y significados.
El cuento concluye, sin solución de continuidad en el drama de Kali, virgen en un cuerpo de puta, pero en el final se dislumbran ciertas aristas metafísicas y una posibilidad de redención por esa vía.
lunes, 19 de enero de 2009
Putas de Película - Jodie Foster prostituta preadolecente de Taxi Driver
Emblemática película de la década del 70. Arquetípico ex-combatiente de Vietnam (Robert de Niro), cerebro quemado por la alienación provocada por una guerra que jamás entendió y por una sociedad que, luego de haberlo usufructuado, lo rechaza como un trasto descartable.
Paradójicamente, lo que no le dió la guerra, se lo dá su locura, que lo eleva a categoría de héroe nacional al rescatar, mediante un raid violento, desquiciado y sangriento, a una atorrantita preadolecente personificada por Jodie Foster, que luego de haber huido de su hogar (Home sweet home del American Way of Life) es captada por una pandilla de explotadores que la prostituye.
La foto de abajo no tiene nada que ver con la película, pero la incluyo porque es de mas o menos la misma época o ligeramente posterior. Además, Jodie, a pesar de que es lesb, está muy buena, y posa muy putamente seducida por poder fálico del objetivo de la cámara.
Putas de película - Cabiria, una prostituta inocente en busca del amor de su vida
"Le notti di Cabiria" (1957) es uno de los muchos filmes que el genio italiano otorgará a la cinematografía mundial. Desde el rodaje esta cinta suscitó mucha polémica en los círculos religiosos y políticos en la Roma de aquellos años. Decían que a Fellini sólo le interesaba mostrar lo que se denominaba las calles del vicio, suburbios, cafés y sitios donde acostumbraban reunirse las prostitutas.Antes de ser exhibida la película tuvo que pasar por un proceso de censura en el que un cardenal decidió eliminar ciertas escenas por considerarlas como “una ofensa al decoro nacional”.
Extrañamente, las secuencias sustraídas nada tenían que ver con la vida nocturna de la prostituta que protagoniza la historia.
Se sabe que el argumento de esta historia nació de una noticia policíaca en la que se dio a conocer que una mujer había sido encontrada sin cabeza. La apodaron la decapitata di Castel Gandolfo. Nunca se supo nada de su prometido y menos de los ahorros que ella había retirado del banco con los cuales formarían un hogar.
"Las noches de Cabiria" comienza cuando Cabiria, una prostituta, se convierte en víctima del hombre con el que se encuentra relacionada como pareja, quien la arroja al río luego de robarle el dinero. Tras el incidente ella vuelve a involucrarse con un hombre, esta vez un célebre actor cinematográfico quien también la engaña...
Pero a pesar de los avatares Cabiria conserva su sonrisa y las esperanzas de encontrar un buen compañero. Es un personaje de gran nobleza que sobrevive al egoísmo social, símbolo de lo que Fellini denominó el neorrealismo interior.
"Las noches de Cabiria" es un filme lleno de metáforas en donde la noche encierra el ambiente trágico --su actividad como prostituta, la soledad que la carcome, el abandono de sus parejas…-- que envuelve a la protagonista. Y por el contrario, el día significa lo tranquilo y familiar, hacer lo correctamente establecido.
La belleza de las imágenes del filme son indiscutibles, nos muestran con gran precisión las calles de Roma, especialmente cuando Cabiria mira a un par de chicos en una bicicleta que recorren las calles de la ciudad, mientras la prostituta refleja un brillo en la mirada, signo de que todavía hay un halo de esperanza en su ser...

Premios
Mejor Actriz Festival de Cannes
Mención especial OCIC para Federico Fellini
David di Donatello para Mejor Director (Federico Fellini) y Mejor producción (Dino De Laurentis) Zulueta (Festival de San Sebastián) para Giulietta Masina
Oscar Mejor Película Extranjera
Multipremiada con el Silver Ribbon (Sindicato Italiano de Periodista Cinematográficos)
Multipremiada como Mejor Cinta Extranjera con el San Jordi, Festival de Barcelona.
Acerca del director
Siendo joven, Federico Fellini (Rimini, 1920 - Roma, 1993) trabajó como dibujante en una editorial de Florencia y también escribió guiones para la radio y el cine. Su primera experiencia profesional en el mundo del celuloide le llegó cuando se integró al equipo de Roberto Rosellini para el rodaje de Roma, ciudad abierta en 1945.
Las obras de Fellini destacan por la mezcla de lo fantasioso con la realidad subjetiva, lo que le llevó, en algunas ocasiones, a acercarse más al surrealismo que al neorrealismo. Dentro de esta línea destacan Ocho y medio y Amarcord. Se casó con la actriz Giuletta Masina a la que convirtió en heroína de sus películas.
Fellini fue nominado tres veces al Oscar al Mejor Director por las películas La dolce vita (1961), 8 1/2 (1963) y Satyricon, (1970), premio que recibió como una estatuilla honorífica en 1992, un año antes de su muerte. La Strada (1956), Le notti di Cabiria (1957) y Amarcord (1974) fuero honradas por la academia estadounidense como Mejor Película Extrajera.
Ficha técnica
Le notti di Cabiria.Italia / Francia 1957
Dirección: Federico Fellini.
Guión: Federico Fellini, Ennio Flaiano, Tullio Pinelli y Pier Paolo Pasolini.
Producción: Dino De Laurentiis
Fotografía: Ado Tonti.
Música: Nino Rota.
Edición: Leo Cattozzo
Intérpretes: Giulietta Masina, François Périer, Amadeo Nazzari, Aldo Silvani, Franca Marzi, Dorian Gray y Mario Passante.
http://www.canal22.org.mx/cinema22/sinopsis/fellini/sinopsis2.html
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