Eréndida, una bebota de 14 años, su repugnante abuela devenida en 840, y el relato de su patético periplo por los pueblos del Desierto de los Contrabandistas, durante el cual, en cada parada, la adolescente es obligada a prostituirse con quienes forman fila ante su lecho, atraidos por su juventud e inocencia, para honrar una impagable deuda contraida con la anciana. Obligación que, lejos de disminuir se incrementa constantemente por intereses y servicios de la deuda (cualquier parecido con la realidad del 3er. Mundo y su relación con el FMI es mera coincidencia).

El premio Nobel de Literatura, Gabriel García Márquez, reunió en 1972 una serie de relatos cortos bajo el título de "La increíble y triste historia de la Cándida Eréndira y su abuela desalmada". Dentro de los 7 relatos que componen la obra rescatamos la novela corta que dá título al libro.
El cuento completo:
http://www.literatura.us/garciamarquez/erendira.html
Fragmento del cuento:
“Cuando no hubo en el pueblo ningún otro hombre que pudiera pagar algo por el amor de Eréndira, la abuela se la llevó en un camión de carga hacia los rumbos del contrabando.…Cautivados por las voces del correo, vinieron hombres desde muy lejos a conocer la novedad de Eréndira. Detrás de los hombres vinieron mesas de lotería y puestos de comida, y detrás de todos vino un fotógrafo en bicicleta que instaló frente al campamento una cámara de caballete con manga de luto, y un telón de fondo con un lago de cisnes inválidos.La abuela, abanicándose en el trono, parecía ajena a su propia feria. Lo único que le interesaba era el orden en la fila de clientes que esperaban turno, y la exactitud del dinero que pagaban por adelantado para entrar con Eréndira. Al principio había sido tan severa que hasta llegó a rechazar un buen cliente porque le hicieron falta cinco pesos. Pero con el paso de los meses fue asimilando las lecciones de la realidad, y terminó por admitir que completaran el pago con medallas de santos, reliquias de familia, anillos matrimoniales, y todo cuanto fuera capaz de demostrar, mordiéndolo, que era oro de buena ley aunque no brillara."