Este pequeño artículo fue publicado en Clarín el sábado 24 de octubre. Tal vez no por el tono, ni por el estilo, sino por el clima desopilante e inverosímil que genera, me hizo recordar a los relatos de García Márquez. Tratamos de echar nuestra realidad cotidiana por la ventana, realidad cada vez más cercana al resto de la latinoamérica del caudillaje y la barbarie de postal, y se nos mete Macondo por la ventana.
Cómo nos ven
El alcalde defiende el puticlub
El puticlub Good Night acoge a muchos camioneros que transitan por la carretera 5 de Argentina (tomen en cuenta que este artículo se publicó en "El Mundo" de Madrid) justo antes de que atraviesen un extenso llano desértico de La Pampa. Pero los dueños de este antro tuvieron mala suerte y una joven se zafó días atrás de allí. Tras huir a su provincia natal, denunció que en Good Night era sometida a un regimen de virtual esclavitud. Esta denuncia de la chica conincidió con la sanción de una ley provincial que obliga al cierre de todos los clubes de alterne. Aunque en Lonquimay, el pueblo de Good Night, el alcalde Luis Rogers se ha puesto firme y proclamó que por allí la cruzada moralizadora "no pasará." Roger no ahorra imaginación en su defensa: "Es un lugar de contención espiritual, de satisfacción y alegría."

