jueves, 29 de octubre de 2009

Cómo nos ven afuera - "El alcalde defiende el puticlub"

Este pequeño artículo fue publicado en Clarín el sábado 24 de octubre. Tal vez no por el tono, ni por el estilo, sino por el clima desopilante e inverosímil que genera, me hizo recordar a los relatos de García Márquez. Tratamos de echar nuestra realidad cotidiana por la ventana, realidad cada vez más cercana al resto de la latinoamérica del caudillaje y la barbarie de postal, y se nos mete Macondo por la ventana.

Cómo nos ven
El alcalde defiende el puticlub

El puticlub Good Night acoge a muchos camioneros que transitan por la carretera 5 de Argentina (tomen en cuenta que este artículo se publicó en "El Mundo" de Madrid) justo antes de que atraviesen un extenso llano desértico de La Pampa. Pero los dueños de este antro tuvieron mala suerte y una joven se zafó días atrás de allí. Tras huir a su provincia natal, denunció que en Good Night era sometida a un regimen de virtual esclavitud. Esta denuncia de la chica conincidió con la sanción de una ley provincial que obliga al cierre de todos los clubes de alterne. Aunque en Lonquimay, el pueblo de Good Night, el alcalde Luis Rogers se ha puesto firme y proclamó que por allí la cruzada moralizadora "no pasará." Roger no ahorra imaginación en su defensa: "Es un lugar de contención espiritual, de satisfacción y alegría."

domingo, 25 de octubre de 2009

La Cautiva de Diego Haboba


La Revista Ñ del sábado 24 de octubre, lanzó una edición especial dedicada a la Belleza Humana. En ese contexto, el cuerpo humano, objetivizado como un elemento más, resulta funcional a la estética y al diseño.

En el artículo titulado "Tres Formas de Venus" se hecha un vistazo a las Venus del Quattrocento, como la de Botticelli, al manierismo prostibulario de un cuadro de Haboba, pasando por la Venus criolla.

Diego Haboba quizá pinta a una trabajadora; es un desnudo de mujer joven, con rasgos faciales que creemos reconocer como inequívocamente locales, en una pose del manierismo prostibulario, o porno-soft, que no parece tributario de ningún canon de belleza renacentista, ni aun neoclásica, sino más bien al tipo de belleza multifuncional propia del escenario mediático o de la farándula, incitante según la coreografía típica de ese mercado.

Singularmente, Haboba titula a su cuadro
La Cautiva,
e invita a pensar por qué la referencia a esa otra Venus caída, manoseada, transfigurada, de la gauchesca, se le antoja como título para esta nueva Venus suburbana, hipotética variante de la Venus criolla de Centurión.

¿De qué ve cautiva Diego Haboba a su modelo? ¿Es la suya una preocupación meramente contenidista, o bien una manera de volver a recordarnos que toda belleza se hallará siempre inexorablemente cautiva en la cárcel de la forma y que será esencialmente irrepresentable?


jueves, 22 de octubre de 2009

Meli de Maipu 6xx 2do. "X"

Como últimamente mi inspiración está un poco errática, recurriré al viejo truco del material de archivo para mantener activo mi blog. El siguiente es un post que publiqué en diciembre del año pasado en Foro Escorts.

A veces el destino o el azar hacen que una búsqueda accidentada derive en el hallazgo, afortunado y fortuito, del tesoro que andamos buscando.

Luego de una semana fatalmente signada por la violenta baja del Dow Jones de mi autoestima. (Las causas: El crack de haber sido vituperado injustamente por el gerente, la escasa demanda de mis acciones
entre secretarias y cadetas de mi departamento, y el default de mi imagen, ), resolví tomar contramedidas inmediatas tendientes a paliar la situation.

Revolví mi numerosa e inútil biblioteca de libros de autoayuda, releí “Chocolate caliente para el alma”, hurgué en viejos ejemplares del Reader’s Digest, en busca de palbras consuelo, sosiego e inspiración, y nada ... De modo que resolví encomendar mis penas al Señor y echarme un polvo como Dios manda, para sacarme la mala leche de encima, mejor dicho, de adentro (de mis testículos).

Busqué en diferentes sitios de internet a la escort que más se pareciera a la gélida y orgullosa secretaria de mi gerente, esa turrita que se ganó su último aumento de sueldo haciendo horas extras en el archivo soplando el polvo acumulado en viejos biblioratos (este párrafo deberá ser interpretado por los buenos entendedores como una metáfora).

Encontré a una que se asemejaba apropiadamente. Llamé al número indicado (4394-27XX), me atiendió una voz correcta y atenta que me explicó que la susodicha estaba ausente por un problema “femenino” y que se reincorporaría próximamente. Esto frustraba mi intento de venganza figurada en la persona más cercana al hdp de mi jefe, pero; el bichito de la curiosidad ya estaba instalado y me dirigí a conocer al plantel del PV.

El departamento está ubicado en Maipú 6xx, en un 2do. piso. El edificio es de mediopelo y muy pequeño, pero discreto, no hay portero ni vecinos (ni vigilancia) y me abrieron de inmediato (evitándome el calvario de la espera, que conlleva el riesgo de que algún conocido/a me sorprenda en actitud sospechosa).

El ascensor me deja en un pasillo estrecho, en cuyo extremo advierto una cámara de vigilancia debajo de un reflector. Ya en el diminuto departamento, una gordita simpática, (a la que no trataremos de 840, ya que seguramente es sólo una pobre empleada), me presenta a tres lindas criaturitas representativas de estas pampas: Laura, Meli y Cielo. Quienes se apersonaron en ese orden. Sonrientes, de buena gana y muy agradables las tres.

Laura: lejana asemejanza a fotos de Anne Hathaway para la campaña de Lancome, unos 1.65 m de estatura, cabello y ojos oscuros, bien formadita. Cielo, una morochita menuda (1.55 m), compacta y vivaz. Y, alterando el orden real, dejo para el final a Meli, la más alta de las tres, tez blanca, ojos color aceituna, cabello castaño oscuro recogido en briosa cola de caballo, que le tensa su brillante cabellera hacia atrás, dejando translucir un bien formado cráneo y descubriendo su bello rostro, donde resaltan labios carnosos y prometedores. Siempre sentí una debilidad rayana en el fetichismo por las colas de caballo, más aún cuando desnudan el contorno suave de un par de hombros o porque por contraste, acentúan las formas del traste femenino y por asociación figurativa con las ancas de las potrancas.

Lo cierto es que dejando de lado el palabrerío, que es siempre falaz, y expresándonos en nuestra lengua cotidiana: estaba pa’ partirla al medio. Como debe resultar obvio, la elegí a ella. Sorry no hay link porque por ahora no publica.

Como venía derecho de la ducha de mi casa, fuimos raudos a los hechos. Me quedé en calzoncillos mientras ella fue a higienizarse los bajos. Antes que regresara a la habitación, el amigo, palpitando ya el encuentro, se había despertado del todo (gracias a la pildorita celeste estoy hecho un mozalbete). Se arrodilló a mi lado y comenzamos a acariciarnos mutuamente. Su piel es suave como la de una bebé. A esta altura, mi bragueta era la imagen patente de alguna de las carpas de Plaza Congreso. Meli me empujó suavemente hacia atrás y cuando quedé tendido boca arriba, suavemente me sacó el slip. Misteriosamente su ropa interior había desaparecido sin que yo me diera cuenta.

Toda ella es firme y dá la impresión de ser muy joven. Sus pechos, no son grandes, sin embargo, son como me gustan, abarcables, firmes y de una suavidad que invita a la caricia y al lambeteo. Tomó con su boca la cabeza de mi pene, suavemete, como una leona tomaría a su cachorro, y sin utilizar las manos comenzó un pete sin, que me dejó dando vueltas la cabeza. En un momento, me miró sonriendo traviesamente y me dijo: – ¡Hum...qué rico! – le pegó un lenguetazo, para luego seguir peteando mientras me miraba con sus ojitos casi inocentes.

Casi me hace acabar, se dió cuenta, se detuvo y hábilmente me encapuchó, y acucliyándose sobre mí introdujo mi pene en su húmeda vagina, mientras me decía: – Ay ... Ahora te tengo todo adentro mío.– La yegua, transformada en Amazona, comenzó a cabalgarme, echando su cabeza hacia atrás y cerrando los ojos. Primero suave, luego en paulatino crescendo hasta alcanzar las alturas del frenesí.

Mis manos, que se habían multiplicado en su afán de acariciar/tocar/palpar cada parte de su humanidad, apretaban sus pechos, pellizcaban sus pezones rozados, tomaban sus nalgas, apretaban sus muslos, rozaban su pancita, sin dar tregua a mis ganas de abarcarla toda, distrayendo un poco mis ganas de estallar, a fin de postergar todo lo posible ese momento de éxtasis, que precede al orgasmo. Por suerte, cuando comenzaba a temer que ya no podría aguantar más, ella se cansó y me propuso cambiar de posición.

Como buen lobo estepario, mi pose favorita es la del perrito. Puse a mi gatita en cuatro y la acometí por atrás. Ojo, no por el ojito, sino por la almejita. Le dí con ganas, hasta que comenzó a faltarme el aire y me flaquearon los cuádriceps. A pesar de la ayuda de la pildorita celeste, el guacho se bajó del colectivo sin pagar el boleto y antes de terminar el recorrido. Meli me dijo poniendo cara de acongojada y haciendo pucheritos: – Justo ahora ... que casi me hacías acabar ... No vale... – Resignada me sacó el forro y comenzó un dedicado trabajito de puñeta, lengua y pete, concentrándose en el sector más sensible del glande. Su arte minucioso hizo efecto, y de inmediato comenzó a invadirme un placer insoportable, tuve que contener mis ganas de retorcerme de lujuria como una cucaracha panza arriba. Hasta que por fin terminó la dulce tortura, con la ansiada liberación, que fue en su boca, del magma blanco que se desparramó ardiente, bajando por los flancos de mi volcán en erupción, empapando el negro bosque de las topológicas adyacencias de mi monte de Venus.

Buscando en el galpón de mis recuerdos, recordé a una tal Charlotte del site Tacos Altos. Cuando regresé a mi cubil, la busqué y en efecto, Charlotte-Meli, Meli-Charlotte. Mas abajo está su foto. La comparacion con el especimen original denota escaso nivel de photoshop. El ángulo de las tomas y el pelo en cascada sobre los hombros cubren señas particulares que le identificarían fehacientemente y que no divulgaré.

Va la tablita, aunque insisto, no soy partidario de las mismas: las calificaciones son absolutamente subjetivas y lo que para algunos es el sueño del pibe hecho realidad, para otros puede ser la bruja Cachavacha.

Tabla

Edad aparente: 21 años
Cara: 8
Tits: 7
Cola: 8
Onda: 9.- Onda amante bebota de barrio, simpática, tranqui y complaciente. En la charla final sólo faltó el mate con bizcochitos de grasa y música de Arjona.
PTinato: 9 (sin y hasta el fin, pero esto último depende de la tarifa)
Garching: 8 (lo disfruta, o por lo menos lo actúa bastante bien, a mí por lo menos me convenció)
OGT: Entrega (según la tarifa. Esta vez me abstuve)
Besos: No lo intenté. Creo que sí, si pega onda.
Tarifa: desde $100/30min. convencional hasta $200/1hr. completo
Reincidencia: Con Meli, tal vez, remotamente. Con este PV, sí. La próxima será con el clon de la secretaria y a ésta, sin falta, la tengo agendada pa’ OGTearla a full.
Baño: 0.- Reprobado (El que está disponible para los clientes es sólo un bañito auxiliar sin ducha y sin bidet. El inodoro tiene un accesorio o washlette que es un cañito que sale de un costado y hace las veces de bidet. Saquen señores foreros sus conclusiones. Aunque pulcro y con jabón líquido y rollos de papel de cocina, yo no me banco sin higienizarme hasta llegar a mi casa, de modo que me fuí hasta el club para pegarme una ducha.).
Higiene general y otros: El depto. es chico, pero limpio. La habitación que me tocó da a la calle. Tiene aire acondicionado. Las sábanas y todo lo demás: impecable. Sobre la mesita de luz hay un bol con profilácticos y un rollo de los de cocina. No sé de cuántas habitaciones dispone el depto. pero estimo que a lo sumo una más. El pequeño living o espacio que conecta las diferentes zonas está cubierto con una cortina improvisada para evitar el cruce de los clientes y asegurar un mínimo de privacidad.

martes, 15 de septiembre de 2009

Ir de putas o gatear ¿es ser infiel?

Uno a veces, al borde quizás de la esquizofrenia, se abandona a las abstrayentes aguas de la escritura automática, y resultan cosas como ésta, tan extrañas a mi memoria como que no la recordaba en absoluto, y que conservo aquí como registro de este tipo de veleidades de la mente:

(Publicada originalmente en Encuestas de Foro Escorts)

Sí y no.

Los hombres siempre consideraremos que NO es una infidelidad, ya que el vínculo con la puta, empieza y termina en el reducido ámbito de la cama y la relación profesional. Para eso le pagamos.

Sin embargo, la pareja siempre está compuesta por 2 personas, aclaración que, si bien es una perogrullada, es 100% válida si nos ponemos a leer las respuestas de muchos de los cumpas foreros.

Obviamente, mujeres y hombres, pensamos muy diferente, y es una bendición que sea así, de no ser así la vida sería muy monótona.

La mujer siempre va a considerar que una canita al aire, por mas que sea con una atorranta, es una infidelidad. Para el hombre es sólo una descarga de semen, ganas acumuladas y stress. A pegarse una ducha y olvidate man que al otro día tenés que seguir yugando.

Pero Ustedes, se han puesto a pensar si aceptarían el hecho de que nuestra bruja se tire a un pendejo sin plata, ni instrucción y de bajo nivel social, obviamente una relación sin futuro, sólo porque le agarraron ganas de pegarse un revolcón y para probar carne joven para volver a sentirse con 30 años menos?

Aplicando nuestro viejo punto de vista machista NO sería infidelidad. O SI?

Sin embargo, la respuesta es SI.

Dada la característica interioridad de la mujer, y el instinto territorial del macho, una intrusión, en este caso en las carnes de nuestra bruja, es una flagrante invasión a nuestros territorios por parte del enemigo y para colmo con la complicidad conciente (infidelidad) de nuestra mujer. Para agravar la cosa, siendo el hombre el proveedor tradicional del hogar, si esa simiente prendiera en el vientre adúltero, sería como tener instalado un invasor en su propio hogar o territorio, al que le debería proveer de sustento como si fuese su vasallo.

Creo que por esa razón, desde la antiguedad se juzga en forma tan severa a las mujeres adúlteras, recuerden que en algunas culturas se las lapidaba hasta morir. La ley fue en este punto muy despareja y discriminatoria, pero tiene sus causas en el tipo se sociedad y organización social en que se dieron.

En estos tiempos post-modernos, ¿la moralidad de la pareja ha evolucionado conforme al nuevo rol de la mujer dentro de la socieda? ¿la fidelidad de la pareja es fundamental para mantener un tejido social estable? ¿cómo influye que haya tantas familias monoparentales mantenidas por mujeres? ¿es necesaria la construcción de nuevos valores?

Es un tiempo de cambio y de caos, qué verdura terminará saliendo de todo esto nadie lo sabe.

A todo esto, ¿vale la pena seguir hablando de fidelidad e infidelidad?

miércoles, 19 de agosto de 2009

Putas de Novela - Kali decapitada de Marguerite Yourcenar


En realidad no es una novela si no un cuento, que forma parte del excelente volumen "Cuentos Orientales", cuya primera edición data del año 1938.

Allí, Yourcenar, abrevando de la inagotable tradición hindú, toma uno de los tantos mitos de la diosa Kali, quien otrora fuera "nenúfar de la perfección, se sentaba en el cielo de Indra como en el interior de un zafiro; los diamantes de la mañana brillaban en su mirada y el universo se contraía o dilataba según los latidos de su corazón."
"Pero Kali, perfecta como una flor, ignoraba su perfección y, pura como el día, no conocía su pureza".

Unos dioses celosos le tienden una celada. Kali, decapitada por un rayo, rueda por el Abismo de los Genios, hasta el fondo fangoso del Infierno. Pero, el climax del odio es efímero, y los Inmortales arrependidos de su delito, se allanan hasta el Infierno y tratan de recomponer su error, con tanta torpeza que confunden los cuerpos y la cabeza de Kali es implantada sobre el tronco de una prostituta.

Es así que el bellísimo rostro de la inmaculada diosa, es arrastrado por el mundo, por el cuerpo de la prostituta, que; anhelante de nostalgia por su pasado de depravación, no deja muñeco con cabeza, en un incesante derrotero que no esquiva ninguno de los más abyectos pecados que la humanidad haya podido inventar.

Los ojos de Kali no cesan de llorar por el sufrimiento moral y la vergüenza que le inflinge un cuerpo que le es ajeno y al que no puede controlar.

Al leer este cuento, me vino a la memoria otro personaje putativo, el de Alejandra Vidal Olmos, la anti-heroína de "Sobre Héroes y Tumbas", al que me referiré en otro thread, y en quien confluyen también los elementos opuestos que conforman el eterno femenino: ángel y demonio, santa y puta. Como Kali, Alejandra es arrastrada, por la decadencia de su familia, perteneciente a la más rancia aristocracia rural, en un desbarrancarse desde las cumbres de la sociedad porteña hasta el más profundo abismo moral, que coincide con su caída material.

El mito de la diosa caída, permite proyectar una multiplicidad de símbolos y significados.

El cuento concluye, sin solución de continuidad en el drama de Kali, virgen en un cuerpo de puta, pero en el final se dislumbran ciertas aristas metafísicas y una posibilidad de redención por esa vía.